Hundí mis manos, en los tizones de aquel brasero

para borrar las huellas tuyas, que había en mis dedos

los mismos dedos, que acariciaron tu negro pelo

que tantas veces, tu piel desnuda de amor vistieron.

Aquellas manos, estas mis manos

que por tenerte, todo lo dieron

que siendo blandas, se hicieron fuertes

por complacer tus vagos anhelos.

Te amaba tanto, tanto te amaba que estaba ciego.

Ciegos mis ojos que no veían más que tu cielo

mientras mentías, que me querías

que me adorabas y aún más que eso...

Yo no sabía, que te compraba y que pagaba por cada beso.

¡ Qué cruel castigo !

saber que ha sido,

la más grotesca de las comedias tu amor fingido.

Quisiera odiarte, y sin embargo, no lo consigo

te he amado tanto, tanto te he amado

que por las noches, cuando te sueño...yo, ¡ te bendigo !

En el brasero, quise por eso quemar mis manos,

para borrar las huellas tuyas, que había en mis dedos

los mismos dedos

las mismas manos que te pagaron por cada beso.

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