Los días de mi vida se escriben con tu nombre

solo tú me das fuerzas para poder seguir

en este mundo absurdo, difícil, lastimero

donde los sentimientos parecen no importar

donde la hipocresía acalla en gran medida la voz de la verdad.

Yo era una flor marchita, un cachorro sin amo,

un gorrioncillo herido con miedo de volar

más llegaron tus manos y ellas me rescataron

de tanta soledad.

Por eso es que mis días, se escriben con tu nombre

para llenar de dicha mi inquieto corazón

para embriagarme el alma con la ternura tuya

y despertar mi cuerpo al juego del amor

para cambiar de pronto la rotación del mundo,

el nombre de las cosas, la imagen, el color.

Los días de mi vida se escriben con tu nombre,

con tinta de tus labios sellándose en mi piel

para gritarle al viento que estás felíz conmigo,

que estoy felíz contigo

que no hay dudas ni miedos entre los dos,

que si me miras siento un dulce sentimiento

el mismo que te ocupa, cuando te miro yo.

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