Ensúciame de besos junto al mar,

en una playa ajena.

Déjame sin aliento y sin pudor

borracho de lujuria y de pasión

junto a tu piel morena.

 

No importa que hoy descubran este amor

que hace tiempo nos quema,

¡Sí!, es cierto que me enamoré de ti...

¡Hasta los huesos!

No puedo relegarlo una vez más.

Sólo por eso.

Tú sabes que me enamoré de ti...

¡Hasta los huesos!.

 

Enrédame en tus brazos y únete,

al flujo de mis venas,

rodemos abrazados piel con piel,

desnudos por la arena,

y hagamos tantas veces el amor,

hasta que el placer duela.

 

Me tienes atrapado en la resina

del árbol del pecado y la lascivia,

y aunque mi cuerpo marche en pos del sol,

mi corazón se queda entre tus ramas,

vigía corrrompido y sabedor

del excitante morbo que derramas.

 

Yo quiero echar raíces junto a ti

sin importartme el día de mañana

ensúciame de besos y sudor,

desoye los suspiros que delatan.

Arráncame gemidos a la piel,

juguemos entre eróticas miradas,

al juego irresistible del amor

y aduéñate en silencio de mi alma.

Volver